El pobre al hoyo, el rico al boyo

Por Hilario Sáez

Leo el último post de Fernando de la Riva en sus Memorias del Futuro Imperfecto y estoy de acuerdo en que necesitamos la esperanza. Pero no basta. Necesitamos también confianza. No de los mercaderes. Tampoco en los políticos que prometen  que el poder no lo va a cambiar cuando son elegidos y terminan por plantear el mayor recorte de derechos sociales que se ha hecho en Democracia.  Necesitamos confiar en la ciudadanía. En nuestra capacidad para rebelarnos y producir cambios como el que colocó a este presidente en la Moncloa.

Necesitamos recordar que hemos pasado por  peores crisis para no dejarnos asustar por esta nueva muestra de la doctrina del shock. Necesitamos cambiar el miedo y la inseguridad que se está apoderando de la mayoría social, con la rebeldía y la frescura de quienes parecen haber nacido fuera del sistema (El pobre al hoyo, el rico al bollo).

Necesitamos más Particisipasión.

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Acerca de hilariosaez

Activista, sociólogo, feminista, incapaz absoluto permanente
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2 respuestas a El pobre al hoyo, el rico al boyo

  1. Me gusta mucho ésta tu primera entrada: por la fantástica canción y el descubrimiento de El Sombrero del Abuelo, por la reseña del libro de Naomi Klein y el estupendo video de Alfonso Cuarón (no perderse “Los hijos de los hombres”).
    Recordar a ZP y su perdida sonrisa me pone triste, mucho más si lo que viene es la jeta de MR. Pero me apunto a lo de la confianza en la ciudadanía y en nuestra capacidad de rebelarnos.
    Naomi Klein nos recomienda para combatir el shock la información. Así que, me sumo a lo de ¡Más Participasión!

  2. Pedro dijo:

    Mas participasión, confianza, esperanzaq y ayudar a descubrir a cada cual la propia misión. Nuestras vidas en la acción participativa, como la de Fernando, o cualquiera de nosotros allí en los contextos, “hablan por si mismas de lo que creemos”, eso ayuda a modelar queramos o no a otras vidas. Personas que nos ven ilusionados con nuestra misión, se hacen preguntas, y mas si nos ven felicies, si los vientos no nos derriban, y si lo hacen , ven que nos levantamos. No nos apoyamos en nuestra fuerza, sino en la fuerza d ela misón, que surge d ela pregunta, ¿Si no hacemos nosotros esto, a quien vamos a esperar?
    Para mi esa dosis de confianza y esperanza en la paticipasión, va unida a formar en el compromiso por ello. A despertar continuamente en la renovación de cual es la misión de cada cual con los “pocos o muchos mimbres que se posean para poder hacer el cesto”, o talentos, o potencilidades o dones, o competencias. A veces despertar en una persona el sentido crítico, ayudándole a revisar su propia acción, si realmente transforma, si genera proceso, si implica, si enreda, si le hace mas libre…es toda una esperanza y una tarea por hacer.

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