La Generación 15 M

Por Lita Gómez Terrón

Estoy conmovida. Apenas me atrevo a hacer otra cosa que abrir los ojos, dejarme sorprender, alzar mis brazos con las manos agitadas como golondrinas, emocionarme una y otra vez, abrir la boca para unirme a los gritos revolucionarios que se inventaron cuando yo solo era una niña y que me sacan de las tripas las ganas de lucha, mirar a unas y a otros, ocupar el espacio con la conciencia profunda de que esa es la mejor manera de estar en una plaza, reir, llorar…

No puedo hablar demasiado, sacar conclusiones, asumir tareas…porque apenas me atrevo a hacer otra cosa que acompañar.

A mi profundo respeto por esta inciativa revolucionaria, crítica, honesta, clara y plural se suma la nostalgia de lo que tantos y tantas quisimos y no logramos.

No se a dónde se nos fue el mundo que soñamos, el mundo que luchamos.

Algunas cosas cambiaron y suaviza el corazón saber que formamos parte de la conquista: el derecho al aborto, la desaparición del servicio militar obligatorio, la progresiva equiparación de derechos de gays, lesbianas, trans…, mayor sensibilización contra la violencia machista y leyes que hablan de igualdad, movilizaciones contra la guerra …. Cuarenta años de dictadura y casi cuarenta años de una “democracia” -ya no tan joven- llena de luchas cada vez más venidas a menos. Y mientras tanto, las ciudades se llenaron de coches que cerraban las cremalleras de las calles, de edificios que ocupaban los descampados -desaparecieron los canarios en las terrazas, ¿dónde buscar jaramagos?¿cómo escuchar ningún canto entre el ruído?-, de enormes bloques de cemento con pequeñas ventanas enrejadas que sustituían las casas habitables, de jardines vallados, de soportales vallados, de parques vallados, hasta los campos se hicieron vallados (y mira que es difícil ponerle vallas al campo). Algunos espejismos nos hicieron creer que la sociedad del bienestar había llegado y entramos en la trampa como las moscas en la tela de araña.

La precariedad sostuvo un bienestar ficticio basado en el consumo desaforado, el deterioro del planeta, el vivir por encima de las posibilidades, el logro orientado al lucro y la expectativa de que todavía se podía querer y tener más.

Nosotras y nosotros, sus padres y madres, les hemos ofrecido un mundo envuelto en celofán, deteriorado, corrupto, lleno de agujeros negros, de callejones sin salida, de esperanzas muertas.

Niños y niñas educados, en el mejor de los casos, a golpe de agenda, con una vida que a sus 8, 10 o 12 años ya estaba plagada de estrés, de obligaciones, de renuncias: talleres, actividades extraescolares, clases de apoyo, clases de refuerzo, actividades deportivas, actividades lúdicas, actividades varias…obligados y obligadas a reinventar el juego en las pantallas. Niños y niñas para los que la calle ha sido un lugar de peligro en vez de un parque de atracciones, para quienes quedar con sus amigos y amigas pasaba por solicitud de desplazamiento y mamá o papá supervisor, para quienes los dientes eran un soporte de ortodoncia en vez de una trituradora de galletas… Niños y niñas exigidos, exprimidos, protegidos, contemplados y axfisiados por los humos y los humos, por las expectativas y las frustraciones, por los miedos y la inconsciencia.

Y algo habremos hecho bien (o algo se nos ha escapado) para que nuestra impotencia, nuestro miedo, nuestro escepticismo, nuestra pasividad y nuestra frustración haya fertilizado en conciencia, se destile en indignación con causa, en ola de esperanza, en ese grito lleno de confianza, que es capaz de decir con la seguridad de quienes saben: el pueblo unido jamás será vencido.

Indignados e indignadas, la gente joven se echa a la calle y dice, tan claro como el agua: los partidos políticos no nos representan, los bancos vampirizan a la ciudadanía, ¡democracia real ya!.

Y sus padres y madres siguen aturdidos con su derecho al voto, conspirando, manteniendo corrillos ruínes, agitando los papeles vacíos en las urnas vacías, llenando de palabras sin voz las miles de estructuras inútiles, debatiéndose entre una derecha y una izquierda con el mismo aroma a cansancio, a desgaste, a pobredumbre, a mediocridad.

Aquellos y aquellas que dijeron que nada puede cambiar, que hay que buscar el mal menor, que el género humano no tiene arreglo, que todo sigue igual, que los mismos perros con distintos collares pero que más vale malo conocido, que todo es manipulación, que yo me quedo al margen, que yo no entiendo, que yo no quiero saber, que yo paso, que no me creo nada, que yo a lo mío, que me conformo con que me quede como estoy…es importante que vuelvan a subir la cabeza, a escuchar, que estén atentos.

Aquellos y aquellas que somos los padres y madres de quienes hoy dicen que están haciendo una revolución, quienes hemos permitido el imperio del ladrillo, el enriquecimiento de los especuladores, la crisis, las reformas laborales y sociales involutivas, las pérdidas de derechos, los sistemas políticos corruptos y mentirosos, las ciudades y los pueblos no habitables, el deterioro del medio ambiente, los espacios para la incomunicación y el aislamiento de las personas, las injusticias sociales, el abandono y la explotación de las personas mayores, la exclusión y tantas otras pérdidas para la vida humana, la salud y los derechos de las personas, no podemos hacer otra cosa que sostener, que apoyar, que acompañar, que abrir ojos y oídos, que abrazar con toda el alma un movimiento en el que la diversidad, la rebeldía pacífica, el espíritu crítico, la ausencia de banderas, la apertura, la transparencia y la coherencia despierta nuestras ilusiones y esperanzas a un futuro que está empezando.

Con todo mi amor

Lita Gómez Terrón

30 de mayo de 2011

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14 respuestas a La Generación 15 M

  1. PABLO dijo:

    Ole y gracias.

  2. Fernando D.H. dijo:

    Gracias Lita por tus sinceras palabras y por la autocrítica consciente que no mucha gente se hace, y que mira esta “revolución” desde la incomprensión, el desconcierto, y la sordera o ceguera social de que el mundo está cambiando ante sus ojos, y nada tienen que decir.

    Al leerte siente que todas esas etiquetas que nos pusieron a la gente joven -yo estoy ahí, ahí, que no sé si sí o si no- de generación x, perdida, ninis, … y otros tantos escarnios que se atrevieron a lanzar a la generación más formada de la historia, no son más que la proyección de la insatisfacción de un supuesto estado del bienestar y la sociedad de consumo, en el que os/nos hicieron creer.

    Pero … hasta aquí hemos llegado. Y si de algo me alegro con todo lo que está pasando, es de que haya desaparecido toda esa carga simbólica destructiva contra la juventud. Ya no hay motivos, aunque el poder y principalmente los medios se inventarán otras cruces con las que cargar. Esperemos que queden energías para seguir liberándonos.

  3. Ana dijo:

    Guau, Litaaaa!!!me encantaaaa, que no decaiga. Un abrazo a la familia de parte de Tita Ana.

  4. Claudia dijo:

    ¿Qué puedo decirte Lita? Leo y puedo verte a través de cada una de tus palabras: siempre analítica, siempre en la lucha, siempre dispuesta. ¡Qué enorme satisfacción compartir algunas gotas de una sangre tan revolucionaria! ¡Y qué enorme tristeza voltear hacia acá y sentir la desesperación de todo lo que se está llevando a mi México querido al hoyo más profundo! Deseo que el ánimo permanezca, que se logre todo lo que sueñan y pelean, que la unión sea fuerte, que veamos, aunque sea desde acá, el éxito de un movimiento humano tan maravilloso. Te admiro un montón mi querida Lita!!!

  5. Juan Antonio dijo:

    Hola Lita, conozco a tu hermano Pepe, soy de Dos Hermanas. Gracias por tu reflexión. Yo me he presentado a las elecciones municipales en mi pueblo, y aún estoy un poco perplejo. Intento comprender lo que pasa, sin prejuicios. Siempre he creido en las ideas fuerza que mueven lo que está ocurriendo, es más, es lo que proponía al presentarme a estas elecciones, `pero la gente ha votado más de lo mismo, con más votos…. Por eso estoy perplejo. Una parte de la sociedad, pequeña aunque ruidosa rechaza lo que hay, otra ,mayoritaria y silenciosa lo refuerza. Por eso estoy perplejo… Gracias por alumbrar el sendero con palabras y corazón.

  6. Rafael Sanchez dijo:

    Qué hermosura de expresividad querida Lita. Estoy contigo en todo lo que dices. Un fuerte beso Libertario.

  7. Lidia Leira Pachón dijo:

    Lita me ha encantado!! Realmente te he visto reflejada en el desarrollo del texto, y me ha recordado aquellas priemras reuniones donde yo comenzaba a caminar y a mi me alucinaba escucharte, tus ganas, tu fuerza y tu ilusión hacia el cambio. Gracias por dedicar estas palabras que siempre nos invitan a la reflexión y a pensar en lo qiue verdaderamente nos impoorta.

  8. Marta dijo:

    Lita…podrías compartir estas palabras en las Asambleas que se están desarrollando en las Setas de la Encarnación. Estoy emocionada después de leer tu texto, creo que todos y todas deberían escucharlo.
    Muchos de nosotros y nosotras apenas contamos con un apoyo contundente, moral y físico de “los mayores” y creo firmemente que tenéis mucho que enseñarnos, vuestro voto de confianza y vuestra mirada cómplice nos hace fuertes, pues esto no es un movimiento juvenil, es un movimiento ciudadano y me siento MUY orgullosa de pertenecer a él. Me siento MUY orgullosa de que cada vez más personas se sientan componentes del mismo. Tú eres una de ellas, no nos dejes solos.

    GRACIAS, GRACIAS

    • litagom dijo:

      Gracias Marta, estaré el viernes por las Setas, en la medida de lo posible podéis contar no solo con mi apoyo, sino con mi compromiso con un movimiento del que me siento parte. . Un abrazo.

  9. Debora Marquez de Mexico dijo:

    Lita: Un nombre corto para una mujer tan grande y de tan “gran cabeza” me ha encantado lo que has escrito, así de elocuente, así de clara querría yo ser. La parte buena es que con tu permiso o sin él, tomaré algo de lo que has escrito, a tu nombre desde luego, para participarlas a más personas aquí en México, porque cómo hace falta, lo sabemos, lo hablamos, pero la situación en definitiva está mucho mas entelarañada que en España. Me congratulo contigo Lita, gracias por esas sentidas reflexiones

    • litagom dijo:

      Gracias a todos y a todas por vuestras palabras que nos hacen sentirnos tan cerca. El aprendizaje, la experiencia fundamental que nos toca en un movimiento con tanto compromiso de cambio es que muchas personas queremos de corazón un mundo más justo, más amoroso, más libre, más diverso. Eso -en sí mismo- es esperanza y abre el horizonte. Un abrazo emocionado por vuestro cariño, vuestra escucha y vuestro apoyo.

  10. Michabercu dijo:

    Gracias, Lita, por escribir este texto tan lleno de verdad. Tengo 40 años y me veo en ambos lados de tus palabras. Hija de los que se conformaron y guardaron silencio, y madre que decide no quedarse callada y lanzarse a la calle. Gracias mil por poner palabras sabias llenas de amor. Cariños
    Michaela de México

  11. isabel dijo:

    Lita, gracias por expresar con belleza y amor el apoyo que yo también siento hacia este movimiento pacífico con el que tantas veces hemos soñado… Un abrazo.

  12. Pingback: La Generación 15 M « Planeta de información asociativa RAS

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