Cinco recomendaciones para concejal+s de Participación Ciudadana que están empezando

Por Fernando de la Riva

Me pides algunas recomendaciones para empezar. Acabas de incorporarte al puesto de Concejal de Participación Ciudadana. No tienes experiencia de gestión institucional. Lo tuyo siempre ha sido el activismo social, los movimientos ciudadanos, la calle… pero te eligieron en las pasadas elecciones, en una candidatura popular y unitaria, y ahora te ha tocado ocuparte de esta misión. ¿Por donde empezar? ¿Qué hacer?

Déjame que te señale cinco líneas de acción básicas con las que -creo- es difícil que te equivoques, y con las que -espero- podrás lograr, sin muchos recursos, darle un impulso importante a la participación ciudadana en tu pueblo o ciudad.

 PRIMERO

“Mapea” todo lo que se mueve en tu pueblo o ciudad, identifica a los colectivos, los grupos, las iniciativas sociales que ya existen… las que son “formales” y “legales” (asociaciones, fundaciones, cooperativas…) y las que son informales (colectivos, agrupaciones, grupos de interés…). Dedica tiempo a buscarles y conocerles, a preguntarles y escucharles… ¿cómo ven las cosas, sus barrios, sus gentes? ¿qué necesidades e intereses han detectado? ¿qué tipo de iniciativas y actividades llevan a cabo? ¿con qué recursos cuentan, de donde los sacan? ¿con qué otros grupos e iniciativas están conectados? Toma nota de todo, refléjalo en un mapa físico que te ayude a ver cómo se reparte y se conecta lo que ya existe (y donde están las “lagunas”, territoriales y temáticas). Haz dos listas: una con las necesidades y problemas, otra con las iniciativas y recursos que ya está desarrollando la propia ciudadanía. Completa y repasa el mapa y las listas con frecuencia.

SEGUNDO  

Aprovecha todas las oportunidades existentes -y genera otras nuevas- para que todas esas iniciativas ya existentes (y las que vayan surgiendo) se encuentren entre si (por barrios, por campos de acción, por “temas”, entre todas ellas…). Se encuentren entre si y con las personas técnicas del ayuntamiento (y de otras administraciones, si es posible) que se ocupan de atender sus necesidades. Promueve espacios y ocasiones (encuentros, jornadas, convivencias, muestras, ferias, formaciones, visitas a experiencias, desayunos, meriendas, etc., etc., etc.) que les sirvan de “espejo”, donde puedan conocerse y re-conocerse (reconocer -a sí mismas y mutuamente- el papel que cumplen unas y otras), donde puedan pensar juntas, compartir sus visiones de la realidad, mejorar el análisis de las necesidades y problemas existentes… Donde puedan tomar conciencia de sus capacidades y recursos propios, de la complementariedad de sus iniciativas, donde puedan establecerse complicidades y alianzas, apoyos mutuos, de donde puedan surgir proyectos e iniciativas conjuntas basadas en la cooperación.

TERCERO

Facilita todas esas iniciativas, pon a su disposición (para que se reúnan, para que trabajen conjuntamente, para que puedan llevar a cabo sus actividades…) los espacios públicos existentes en tu pueblo o ciudad (casas de cultura, centros cívicos, casas de la juventud, espacios deportivos, bibliotecas, salas de reuniones, plazas, parques…) pon a su alcance otros recursos y apoyos técnicos (asesoramiento, orientación, apoyo para la elaboración de proyectos, para la formación, medios locales de comunicación, etc.) aprovechando a las personas técnicas de tu ayuntamiento (son “servidores públicos”, ¿no?), proporciónales informaciones de interés, conexiones, contactos, intercambios… con otras iniciativas, con otras administraciones, con otros recursos sociales, públicos o privados… que les ayuden a aprender, a formarse, a fortalecerse, a llevar a cabo su misión, a desarrollar sus propios proyectos. Promueve su iniciativa, no la suplas, impulsa su protagonismo, no lo suplantes. Pon a su alcance los medios para que pesquen, no les des el pescado ya cocinado.

CUARTO

Haz mucho “trabajo interno” en el propio ayuntamiento, en otras concejalías (en todas ellas), con las personas técnicas, con las políticas (de tu partido y de la oposición), sensibilizando, informando, despertando interés, creando conciencia, identificando oportunidades y abriendo espacios para la participación (impulsando consultas, sesiones informativas, grupos de trabajo mixtos…) en relación a los distintos temas de la vida municipal… Dedica mucho tiempo y esfuerzo a “transversalizar” la participación ciudadana, a conseguir que sea un “tema” de todo el ayuntamiento, de cada una de las concejalías, que se convierta en una seña de identidad, una “cultura”, un estilo propio de la gobernación de tu municipio: gobernar “contando con la gente”, con su opinión, con su iniciativa, con su participación activa.

QUINTO

Pon color y calor en las formas, en los lenguajes, en los mensajes, en las convocatorias, en los carteles… Que los métodos y técnicas de trabajo en tu concejalía (y en todas las que puedas influir) sean amenos, divertidos. Que predomine el respeto mutuo, la escucha, el diálogo, el “buen rollo”. Evita el aburrimiento, la rutina, la formalización excesiva, el protocolo, la burocracia… Apuesta por la innovación, por cambiar las formas, por hacer los procedimientos más fáciles y cercanos. Evita un exceso de reuniones y que éstas sean muy largas. Consigue que la participación sea alegre, gratificante, satisfactoria para quienes participan. Celebrad la alegría de hacer cosas en común, de trabajar juntas para mejorar vuestro pueblo o vuestra ciudad.

Si pones en marcha estas cinco recomendaciones es más que probable que ocurran cosas en tu pueblo y ciudad, que se remueva y active la participación ciudadana. Y estás cosas pondrán en marcha otras, y así sucesivamente. En fin, eso que llamamos un proceso.

No debes tener miedo. Es seguro que surgirán dificultades y conflictos. No hay cambio sin conflicto. Pero si los abordáis colectivamente, desde la escucha activa (poniéndose en el lugar del otro), el diálogo y la cooperación, buscando juntas las mejores soluciones, saldréis adelante y avanzaréis en un proceso de empoderamiento colectivo, aprendiendo de vuestra experiencia, de los aciertos y de los errores.

Y, entonces, superadas las dificultades, tendréis la capacidad colectiva de marcaros nuevas metas para seguir caminando. Aunque, probablemente, con estas cinco recomendaciones básicas tendrás suficiente para todo el mandato.

Ya me contarás.

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Acerca de Fernando de la Riva

Nací en Madrid en la segunda mitad (por los pelos!) del siglo XX. Estudié Historia Moderna y Contemporánea, aunque toda mi vida profesional la he dedicado a la Animación Social y la Consultoría de Organizaciones. Llevo 21 años viviendo en Cádiz. http://www.memoriasdelfuturoimperfecto.blogspot.com
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