6 cosas que NO debes hacer (si eres concejal/a de Participación Ciudadana)

“No te metas en jardines”

Por Fernando de la Riva

Hace un tiempo, alguien me pidió unas pistas para abordar su nueva responsabilidad como Concejal/a de Participación Ciudadana de un equipo de gobierno surgido de las últimas elecciones municipales. De allí salieron las “5 recomendaciones para concejal+s de participación ciudadana que están empezando“.

Unos meses después, tras el aterrizaje -a veces violento- en la dura realidad de nuestros municipios, un amigo (con mucha guasa) me pide que continúe aquella reflexión, pero subrayando ahora lo que NO se debe hacer cuando se tiene la responsabilidad de impulsar las políticas municipales de participación ciudadana. Con toda modestia, me pongo a ello:

1.No confundas la velocidad con el tocino

Traducido: que no confundas la participación con la asistencia. El objetivo de tu trabajo político no es llenar de gente los actos del ayuntamiento. Esto de la participación ciudadana es más una cuestión de “calidad” que de “cantidad”, o dicho de otra forma, no importa tanto cuantas personas vayan como que lo allí ocurra esté verdaderamente protagonizado por la gente. O sea, no se trata SOLO de que vayan, sino también de que intervengan, tomen parte, hagan suyo, tengan voz, opinen, aporten… Un salón de actos (o una plaza) puede estar repleto de “gente asistente” sin que se produzca ninguna participación, solo asentimiento (cuando no rechazo o aburrimiento). Tampoco vale llevar “palmeros”, o “jefes de clá” que inician los aplausos en el momento oportuno del discurso del mandamás. El grado máximo de distorsión participativa se produce cuando se confunde “participación” con “adhesión“, o sea, cuando se busca que la gente asista (“participe“) para refrendar nuestras propias posiciones o nuestros actos, no para construir y expresar su propia opinión (que puede ser crítica y que, a menudo, nos jode el invento).

2. No tengas prisa

Si, ya se que esto de la política se ha convertido en una carrera para producir resultados visibles cuanto antes y, sobre todo, para conseguir votos. Pero eso está absolutamente reñido con el hecho irrefutable de que la participación ciudadana requiere tiempo. No se pueden recoger frutos si no se ha sembrado antes. Y cada proceso requiere su tiempo, tiene sus plazos, sin que sea posible “quemar etapas”.  Eso no quiere decir que te duermas en los laureles, no. Más te vale espabilar sin olvidar aquél sabio refrán que decía: “vísteme despacio, que tengo prisa”. Pero si tienes -obligatoriamente, por la presión de los tuyos y de los contrarios- que mostrar hechos o resultados, asegúrate de que éstos se refieran a la siembra, a la puesta en marcha de los procesos, al impulso de las iniciativas… que producirán efectos visibles solo al cabo del tiempo. Avisa a los/as más impacientes (de los tuyos y de los contrarios). Y apúntate el tanto -insólito- de que tu trabajo político nos busca réditos a corto plazo, sino invertir para un futuro mejor de todos y todas.

3. No te quedes en el despacho

La participación ciudadana es una “política de calle”, no “de despacho”. Si te encierras, te enrocas, te atrincheras, no visitas las asociaciones, los colectivos, los barrios… entonces no te vas a enterar de lo que pasa (de bueno y de malo). No vas a saber cuales son las dificultades, los problemas que existen en tu comunidad, los obstáculos para mejorar la vida y la convivencia. Y tampoco vas a saber donde están las fortalezas, cuales son las potencialidades, los recursos que YA existen en la comunidad y que son palancas potenciales para buscar y encontrar solución a esos problemas y necesidades. Si no sales de tu despacho, de las moquetas institucionales, de las reuniones de tu partido… tu percepción de la realidad y tus opiniones serán las de los tuyos, las de quienes están más cerca y tienen más acceso a ti, las de los pelotilleros y cobistas, las de quienes buscan ventajas y te transmitirán visiones interesadas de la realidad. Vete a la calle, pregunta y escucha, con particular atención aquellas opiniones críticas que son menos complacientes con tu gestión (detrás de ellas, siempre, hay una parte -al menos- de razón).

4. No hables demasiado

Otro rasgo característico de la “política moderna” es que hay que producir noticias sin pausa, estar todos los días en los medios, que se nos vea, que se nos oiga, aunque no tengamos nada interesante que decir…y eso es la causa principal de un exceso de verborrea y palabrería muy común que multiplica los errores y, con frecuencia, anestesia a los/as oyentes. Se dicen tantas cosas (y tantas tonterías) que la gente acaba por hacer oídos sordos a todo. Cuanto más hables, más fácil es que te equivoques, que te metas en “jardines” no deseados, que la cagues. Tu trabajo político en torno a la participación ciudadana debe caracterizarse mucho más por la ESCUCHA que por el discurso. Escucha, escucha, escucha, escucha, escucha, escucha, escucha, escucha, escucha, escucha, escucha, escucha, escucha…  Y, cuando no tengas más remedio que hablar, habla de lo que has escuchado, de lo que piensa, dice y hace la gente (sin inventártelo, claro).

5. No suplas la iniciativa de la gente

Otra característica común de la política que padecemos es, en mi opinión, la “infantilización” de la ciudadanía, nos tratan como a niños y niñas a quienes -equivocadamente- hubiera que dar todo masticado, facilitar las cosas, evitar esfuerzos… nos malcrían, no nos dicen (toda) la verdad, nos cuentan cuentos, nos engañan. Pero la ciudadanía es adulta, o debe serlo (y necesita aprender a serlo), y tiene el derecho (y la obligación) de pensar por si misma y formar sus propias opiniones, tomar sus propias iniciativas, sin esperar siempre a que la iniciativa venga de quienes nos gobiernan, de las instituciones. De otra forma, siempre estaremos “a la espera” de que “otros hagan”, y la construcción de la comunidad es tarea de todos y todas. A participar se aprende participando. Eso implica tratar a la gente con respeto, como personas adultas, inteligentes, capaces. Y significa, también, que en la participación ciudadana debe haber espacio para el error, para la experimentación, para probar, para equivocarse, para aprender…

6. No vayas de lista (o listo)

Mira, en esto de la participación ciudadana (y en otras muchas cosas) sabemos muy poco. Es cierto que hay por ahí mucho/a experto/a (mucho “coach”, mucho “consultor/a”…), pero casi todos/as venden(mos) humo, hablan(mos) de oídas. Y, en este mundo en cambio permanente en el que nos ha tocado vivir, las certezas no existen, lo único cierto que existe es la incertidumbre y el único camino para avanzar es el aprendizaje: aprender de la experiencia de cada día para poder dar el siguiente paso. Así que es preferible que te sumes al pelotón de quienes se declaran “aprendices”, antes de hacerlo en el grupo selecto de quienes pretenden ser “maestros/as”. No pontifiques. No des lecciones. No vayas de listo/a. Agárrate al punto 4 (¡LA ESCUCHA!) y demuestra que sabes aprender de todo el mundo. Tu papel no es dar lecciones. Tu papel es liderar, animar, impulsar, el aprendizaje colectivo de toda una comunidad (del que eres parte -del aprendizaje y de la comunidad-) que aprende a reconocerse, a pensar juntas, a dialogar, a decir juntas, a cooperar, a sumar fuerzas, a tomar la iniciativa, a hacer cosas juntas, a trabajar en equipo… para mejorar la vida individual y colectiva en la ciudad. Que eso es, al fin, lo que llamamos “participación ciudadana”.

De acuerdo con el último punto, estas recomendaciones no te garantizarán el éxito, pero al menos te servirán para ahorrarte algunos errores muy comunes que otras muchas personas han cometido antes que tu. Mucha suerte!!

(EL AUTOR ADVIERTE -en defensa de su integridad física- QUE CUALQUIER PARECIDO DE LO DICHO EN ESTE ARTICULO CON SITUACIONES O PERSONAJES REALES ES MERA COINCIDENCIA)

 

 

 

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Acerca de Fernando de la Riva

Nací en Madrid en la segunda mitad (por los pelos!) del siglo XX. Estudié Historia Moderna y Contemporánea, aunque toda mi vida profesional la he dedicado a la Animación Social y la Consultoría de Organizaciones. Llevo 19 años viviendo en Cádiz. http://www.memoriasdelfuturoimperfecto.blogspot.com
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Una respuesta a 6 cosas que NO debes hacer (si eres concejal/a de Participación Ciudadana)

  1. manel dijo:

    Muy buena la reflexión en forma de comentarios expuesta aquí…Gracias

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