REGRESO AL FUTURO IMPERFECTO

Por  Fernando de la Riva

Mis palabras no se apoyan en nada, no puedo proporcionaros ninguna prueba. Todo esto no son más que figuras trazadas con el dedo en el espacio, imágenes pintadas de vivos colores, ilustraciones didácticas.

Lin-tsi [1]


13. EN EPISODIOS ANTERIORES…

En 1999 escribí, para el primer número de PERIFÉRICA, un artículo[2] que reunía algunas miradas a la realidad en aquel momento inaugural de un nuevo siglo.

Eran miradas fragmentarias y periféricas, desde el fronterizo Mar de Cádiz.

En aquel collage desplegaba –como las piezas de un rompecabezas sobre el tablero- 12 reflexiones, unas propias y otras ajenas, para que cada cual sumara las suyas y elaborara sus propias síntesis, sus propios significados.

Como ya aventuré hace casi veinte años -a cuenta de otro rompecabezas- “nuestro tiempo, nuestra realidad, no admiten ya lecturas lineales, interpretaciones unívocas y definitivas”[3].

De la dirección que tomaran unos u otros factores, de la combinación de unas u otras piezas, podían derivarse consecuencias optimistas o pesimistas para el futuro.

Ocho años después, quienes me abrieron estas páginas me invitan a volver a este futuro (de ayer) imperfecto, al presente cotidiano, para ver qué ha ocurrido con las amenazas o las oportunidades que entonces se vislumbraban.

Hoy, lejos de remitir, la incertidumbre, el torbellino del cambio, el mestizaje, la fragmentariedad… parecen multiplicarse y acelerarse.

Hoy es todavía más difícil que hace ocho años entender lo que (nos) está pasando.

Hace no mucho, en un taller formativo con animadores juveniles, componíamos colectivamente un “graffiti”, combinando los problemas, necesidades, retos, capacidades, oportunidades, desafíos… que somos capaces de descubrir en el “laberinto de la realidad actual”.

El resultado reflejaba el bonito galimatías que hemos de descifrar cuando nos levantamos cada mañana.

Pero aquí estamos, una vez más, aliados a la tozudez, tratando de rescatar algunos fragmentos significativos de esta realidad multifacética que nos ayuden a recomponer el sentido, o los sentidos, del presente.

Esta es la continuación de ese eterno relato.

14. EL INTERIOR DE LA CRISIS

Una Investigación pública y radical puede ayudar de manera significativa a muchos hombres a ganar cohesión y lucidez en la condena a un crecimiento que se juzga destructivo.

Seguramente sus voces se harán oír mejor cuando la crisis de la sociedad superproductora se agrave.

Sin formar partido, son los portavoces de una mayoría de la cual cada uno es miembro en potencia…

Para ser capaces de controlar la situación en un momento dado, estas minorías deben captar la naturaleza profunda de la crisis y saber formular, en un lenguaje que llegue, aquello que quieren, aquello que pueden y aquello que no necesitan.

Desde ahora, esas gentes pueden identificar las cosas a que renunciarán. La recuperación del lenguaje es el primer pivote de esta inversión política…

Más crecimiento conduce obligatoriamente al desastre, pero este presenta un rostro doble.

El suceso catastrófico puede ser el fin de la civilización política, o incluso de la especie “hombre”.

Puede ser también la Gran Crisis, es decir, la oportunidad de una elección sin precedente…

Será necesario entonces demostrar que el desvanecimiento del espejismo industrial presenta la oportunidad de elegir un modo de producción convivencial y eficaz.

Ivan Illich[4]

15. CRÓNICA DE UN DESASTRE ANUNCIADO

En los primeros 90, Ramón Fernández Durán publicaba “La Explosión del Desorden” [5], y nos avisaba –como en los 70 ya lo hiciera Ivan Illich- de que el “actual modelo productivo, económico y social, basado en la lógica del crecimiento y la acumulación, y sustentado en un aumento constante del consumo energético, genera en su evolución un orden aparente —cimentado sobre crecientes desigualdades—, que engendra a su vez un desorden creciente de índole interna —económica y social— y externa —ambiental—.”

La explosión de ese desorden, decía, es cuestión de tiempo, poco.

Ese libro contribuyó a cimentar su fama de catastrofista y extremista, pero ni sus más furibundos críticos podían imaginar que, en un plazo tan corto de tiempo, la realidad haya desbordado sus peores presagios (lo que no ha servido para mejorar la fama de Ramón).

Ahora son los informes gubernamentales, las Naciones Unidas y el ex vicepresidente de los EEUU, quienes nos alertan, con todos los avales oficiales y científicos, de que el cambio climático –producido en gran parte por el actual modelo productivo, económico y social – modificará el mundo y la vida humana, incrementándose los problemas, desapareciendo gran cantidad de especies animales y vegetales, contaminándose los mares, multiplicándose las migraciones y la exclusión, llevándose a cabo guerras por el agua escasa,…

En el momento que escribo esto, se reúnen en Valencia gobiernos y expertos de todo el mundo, bajo el patrocinio de la ONU, en una nueva escenificación de la alarma mundial, cada día más crítica.

Se me ocurren muchas preguntas, por ejemplo… ¿y ellos –los gobiernos y los científicos-, no sabían nada? ¿dónde estaban hasta ahora? ¿qué hacían para evitar que llegáramos a esta situación?

Pero, si sorprende la pasividad y el silencio culpable de políticos, gobiernos y científicos ante la avidez depredadora del productivismo y el capitalismo salvaje, todavía es más alarmante la apatía ciudadana, la capacidad de las personas, de los grupos y sectores sociales, de cada uno y una de nosotros, para mirar hacia otro lado, para aceptar con resignación (o mejor, colaborando activamente) la degradación de la naturaleza y de la vida, para asumir que nuestros nietos vivirán en un mundo mucho más triste, más pobre, más violento, más hostil…

Personalmente, creo que la denuncia del estado actual de las cosas es una exigencia ética para las personas y las sociedades dignas.

En cada uno de los cursos, conferencias o encuentros que me toca participar, sea cual sea su temática, reservo un tiempo para llamar la atención sobre los silencios culpables. 

Quienes callamos (por no ser incómodos o no resultar agoreros, para no ganarnos antipatías o no comprometer nuestra situación particular, porque total no sirve de nada…) no somos sino cobardes y cómplices.

Solo los necios y los suicidas se atreven a negar la gravedad de la situación, (aunque “haberlos haylos” y algunos incluso se presentan a las elecciones).  

16. EL GRAN VACIO

En este siglo el pensamiento occidental ha cambiado tan rápidamente que nos encontramos en un estado de enorme confusión.

No solo hay dificultades de comunicación entre los intelectuales y el público en general, sino que la dirección de nuestro pensamiento y hasta de nuestra misma historia ha minado considerablemente los supuestos del sentido común donde arraigan nuestras convenciones e instituciones sociales.

Los conceptos otrora familiares acerca del espacio, el tiempo, el movimiento, la naturaleza, el derecho natural, la historia y el cambio social, y hasta de la personalidad humana, se han disuelto, y nos encontramos a la deriva, sin mojones, en un universo que cada vez más se parece al principio budista del Gran Vacío.

Las diversas sabidurías de Occidente –religiosa, filosófica y científica- no ofrecen mucha orientación en el arte de vivir en tal universo, y vemos que la perspectiva de trazar nuestra ruta en este océano sin rumbos es bastante aterradora.

Ocurre que estamos acostumbrados a términos absolutos, a principios y leyes firmes a los que podamos aferrarnos para nuestra seguridad psicológica y espiritual.

Alan Wats [6]

17. PERDIDOS EN EL ESPACIO

Cuando Mac Luhan decía, en los 60 del siglo pasado, a cuenta de la aparición de la televisión y el desarrollo de las comunicaciones, que el mundo era una “aldea global”, no podía imaginar a donde hemos llegado en poco más de cincuenta años y le faltarían epítetos para calificar esta sociedad de Internet, los teléfonos móviles y la televisión digital. ¿El “Cubículo Global”?

La revolución tecnológica y el desarrollo de las TIC están en plena explosión y ponen a nuestro alcance herramientas y medios de comunicación completamente inéditos, que implican en la práctica cotidiana una completa revolución cultural y social.

Hay que aclarar que esto no ha hecho más que empezar y que cada día conocemos nuevos inventos y aplicaciones que transforman de facto la realidad. El cambio es vertiginoso y constante.

Para una persona “normal” es imposible estar al día, conocer y aprovechar todos los avances, todos los cambios y mejoras.

Eso, descontando a esa amplia mayoría de la humanidad, que corre el riesgo cierto de quedarse excluida -también- de esta revolución tecnológica y de las comunicaciones.

Especialmente para quienes vivimos en los “países desarrollados” (algunos prefieren hablar de “enriquecidos”) la dosis de información que recibimos se ha multiplicado exponencialmente.

Recibimos cada día más y más mensajes y estímulos, por todos los medios posibles.

Es una información fragmentaria, manipulada, incompleta… como en un zapping sin fin.

Y, por si fuera poco, esa saturación de información, paradójicamente, contribuye a la ceguera, tapona nuestros sentidos, adormece nuestra sensibilidad.

¿Cómo diferenciar las churras de las merinas, la verdad de la mentira?

Tenemos más información que nunca y estamos más perdidos que nunca. ¿Cómo entender una realidad tan compleja en medio de tanto ruido “mediático”?

Nuestra sociedad y nuestro tiempo no se podrían explicar sin tener en cuenta a los medios de comunicación de masas. ¿El “cuarto” poder? ¿Pero es que hay cuatro?

Vivimos en la Sociedad del Espectáculo, o, por decirlo con propiedad, del “show business” (porque el gusto pedante por el uso de términos ingleses es otra seña de los tiempos).

Todo es espectáculo, incluida la guerra, el deporte, la política, la cultura, la muerte… La televisión lo devora todo.

Los medios de comunicación (ya nos avisó Noam Chomsky) son hoy más poderosos que nunca, están ligados a los grandes intereses económicos y, en consecuencia, políticos. Berlusconi es un ejemplo paradigmático de las alianzas entre el capital, los medios de comunicación y la política, al que le han salido imitadores por todas partes.

El control de los medios es de importancia estratégica, es clave para la manipulación de la opinión pública.

Los medios de comunicación cumplieron un papel estelar en la creación del clima social y amplificación de las mentiras que condujeron a la guerra de Irak, sin que nadie haya pedido disculpas por ello.

Frente a esta situación, que implica un nivel inédito de acumulación y concentración del poder (¡en nombre de la democracia!), la pregunta es qué pueden hacer las tecnologías: ¿servirán para democratizar la información y la comunicación? ¿podrán lograrlo mientras siga existiendo una tremenda brecha digital entre ricos y pobres?

Los gobiernos más autoritarios –es el caso de China- se ocupan de controlar Internet (con la complicidad de empresas como Google, por cierto), pero nos tememos que sea un ejemplo a seguir por los demás gobiernos, en nombre de valores como la seguridad, la democracia, las libertades…[7]

18. SORPRESA, SORPRESA

Miguel Brieva[8]

 

19. EL MUNDO MERCADO

Quien manda es el Mercado, a él obedecen sumisamente los restantes actores sociales.

El Mercado es Dios, su religión es el Shopping, y su Biblia el Marketing. Todo se vende, todo se compra.

Los norteamericanos declaran que su principal afición en el tiempo libre es comprar y sus espacios favoritos los centros comerciales. No estamos muy lejos de ese ideal del Mundo Mercado.

Susan George, la presidenta de ATTAC Internacional, dice que uno de nuestros principales problemas globales, una barrera mental decisiva, es la identificación de desarrollo y crecimiento, la interiorización –individual y social- de la idea de que, si paramos de crecer…nos morimos.

Esa es la gran mentira en la que se cimientan (nunca mejor dicho) los brutales procesos de “desarrollo urbanístico” a los que hemos asistido en los últimos años en nuestro país.

Los pueblos y ciudades han competido por el número de grúas y paredes de cemento que eran capaces de levantar en sus solares y descampados. A ver quién era capaz de llegar más lejos.

El resultado ha sido un impacto brutal sobre el entorno que en la periferia de las grandes ciudades (¡ay Sevilla, ay el Aljarafe!) llena de cemento los campos y reduce la naturaleza a las omnipresentes rotondas de las autovías interurbanas, y en las costas (¡ay Cádiz!) se convierte en despropósito y abuso.

El Ministerio de Medioambiente acaba de anunciar su intención de comprar millones de kilómetros cuadrados de costa, para intentar corregir algo del daño causado en estos años.

Es un claro ejemplo, una analogía perfecta del sistema mismo: sus consecuencias son tan dañinas, que cuesta más dinero y esfuerzo reparar los desperfectos (en términos de catástrofes, impacto ambiental, carencias y exclusión social…) que los supuestos beneficios que reporta (a unos pocos).

Es la entropía en estado puro.

“Consume hasta morir”, así se llama un colectivo social que trata de sensibilizarnos acerca del consumo responsable y que utiliza la contra-publicidad como herramienta, subvirtiendo (y desvelando) los mensajes publicitarios que nos invitan a consumir y consumir y consumir y consumir y consumir y consumir y consumir…hasta morir.

 

 

20. PRINCIPIOS FUNDAMENTALES

El hombre mismo es mayor que cualquier idea que él pueda inventar. Hay momentos en que las pasiones de los hombres son más dignas de confianza que sus principios. Como los principios o ideologías opuestas son irreconciliables, las guerras que se hacen por principio serán de mutuo exterminio. Pero las guerras que se desatan por mera codicia serán mucho menos destructivas, porque el agresor pondrá cuidado en no destruir lo que está tratando de capturar.

Los hombres razonables –es decir los que se comportan como verdaderos seres humanos- serán siempre capaces de llegar a un compromiso, pero los hombres que se han deshumanizado convirtiéndose en ciegos adoradores de una idea o un ideal son fanáticos cuya devoción por las abstracciones los convierte en enemigos de la vida.

Alan Wats[9]

21. DIOS HA VUELTO

Lo del miedo al otro, al que es diferente a “nosotros”, es tan viejo como la humanidad, pero el 11 de septiembre de 2001 marcó un antes y un después.

En aquellos días, algunas personas llegaron a celebrar el golpe brutal al orgullo y el poderío estadounidense.

Otras, pese a lamentar el sufrimiento de tantos inocentes, creyeron que serviría para que se abrieran los ojos de todo el mundo y se diera respuesta a las causas que alimentaban el drama: la injusticia, la pobreza, el reparto del poder…

Hoy, probablemente, comprueban que aquellos problemas se han agravado y que, quienes más sufren, en Nueva York, como en Irak, como en Palestina, siguen siendo los más pobres, los más débiles, los niños, las mujeres…  

Pero, además, la seguridad se ha convertido en una obsesión omnipresente y en una prioridad, a costa de recortar derechos individuales y colectivos. Es producto del miedo.

La inmigración continúa, el otro está dentro de casa, no sabemos quién es quien, donde se esconde la amenaza.

Entre las mil etiquetas que se le han puesto a este momento histórico que vivimos, también le cuadra la de la “Sociedad del Miedo”. Eduardo Galeano lo cuenta muy bien.

En nuestra moderna sociedad occidental, nunca había estado tan desarrollada la medicina, nunca mayor la expectativa de vida, y nunca fue tan grande el miedo a la enfermedad y la muerte.

En los informativos de la televisión se ha instalado una sección fija que nos alerta diariamente de los peligros del tabaco, el colesterol, la gripe aviar, el sida, el alcohol, la anorexia, la obesidad, etc., etc.

¿Es señal de una mayor “sensibilidad y educación sanitaria de la población” o es expresión del miedo?

En nuestro mundo hay mucha incertidumbre. ¿Quién se atreve a vaticinar el futuro?

La globalización, el cambio, el mestizaje, la pérdida de referentes y paradigmas, difuminan y ponen en cuestión las señas de identidad que nos estructuraban y daban sentido.

En medio de tanto desconcierto y tanto miedo, Dios ha vuelto. Vuelve el pensamiento mágico. Vuelven las religiones. Crecen los fanatismos.

En vez de abrirnos a lo nuevo, tendemos a cerrarnos en lo tradicional, en lo de siempre, en lo “nacional”, en lo local, en lo particular, en lo cateto.

El fundamentalismo está de moda.

Hay talibanes de todas las religiones, de todas las ideologías, de todos los países, de todas las “naciones”, de todas las razas, de todas las cofradías, de todos los equipos de fútbol…

 Manuel Vázquez Montalbán decía que “el fútbol es una religión en busca de un dios”. En torno a él se construyen hoy muchas identidades, con auténtico fervor religioso.

Los neocon norteamericanos (y su comparsa, ¿o era “chirigota”?) invaden Irak en nombre de Dios.

El Papa de Roma, vestido como hace 300 años, autoriza el regreso al latín en la misa y beatifica a los “Mártires de la Cruzada”, mientras prohíbe el uso del condón y echa tierra sobre los escándalos de abusos sexuales a menores entre el clero. Es para tranquilizar a cualquiera. Qué ejemplo para los fanáticos de otras religiones.

Tal vez, por este estado de cosas (¿kafkiano?), en nuestras sociedades occidentales tienen cada vez mayor éxito las propuestas del budismo (una religión sin dios) y su llamada a la “mirada interior” y a la “fusión con el todo”. Es como una cura de humildad, en medio de tanta prepotencia ignorante.

¿Acaso alguien puede tener todas las respuestas, LA solución a todos nuestros problemas?

Debemos desconfiar –por sistema- de quienes nos prometen soluciones fáciles, de quienes conocen las recetas mágicas que proporcionan la felicidad. No son sino farsantes y vendedores de feria.

Los dogmáticos, los sectarios, los fundamentalistas de todos los colores, se parecen mucho entre sí, son igualmente ridículos. Pero nuestro miedo les da poder, les hace peligrosos.

 

22. EL MIEDO GLOBAL

 Los que trabajan tienen miedo de perder el trabajo.

Los que no trabajan tienen miedo de no encontrar nunca trabajo.

Quien no tiene miedo al hambre, tiene miedo a la comida.

Los automovilistas tienen miedo a caminar y los peatones tienen miedo a ser atropellados.

La democracia tiene miedo de recordar y el lenguaje tiene miedo de decir.

Los civiles tienen miedo a los militares, los militares tienen miedo a la falta de armas, las armas tienen miedo a la falta de guerras.

Es el tiempo del miedo.

Miedo de la mujer a la violencia del hombre y miedo del hombre a la mujer sin miedo.

Miedo a los ladrones, miedo a la policía.

Miedo a la puerta sin cerradura, al tiempo sin relojes, al niño sin televisión, miedo a la noche sin pastillas para dormir y miedo al día sin pastillas para despertar.

Miedo a la multitud, miedo a la soledad, miedo a lo que fue y a lo que puede ser, miedo de morir, miedo de vivir.

Eduardo Galeano [10]

23. MIRANDO AL TENDIDO

Los Objetivos del Milenio, que señaló la Asamblea General de Naciones Unidas en 2000 para ser alcanzados en 2015, consiguiendo así superar o aliviar algunos de los problemas y necesidades más sangrantes de nuestro tiempo para la mayoría de la humanidad (el acceso al agua, la alimentación, la atención sanitaria, la educación…), están más lejos de alcanzarse que hace ocho años. Las desigualdades entre ricos y pobres aumentan.

Mientras tanto, quienes hemos de reaccionar y dar respuesta a esta realidad brutal, los sujetos del cambio social, los actores de la construcción de ese Otro Mundo Posible, participamos de la ceremonia de la confusión y nos debatimos en mil dilemas y disputas.

El pasado verano tuve oportunidad de trabajar con dos organizaciones juveniles diferentes. Los códigos, lenguajes, la estética y señas de identidad de ambas parecían antagónicos.

Una, de inspiración religiosa, la otra de carácter laico y progresista, ambas compartían mucho más de lo que serían capaces de reconocer: un compromiso con la justicia y el cambio social, una apuesta por la participación solidaria y el trabajo en equipo, mucho entusiasmo, una cierta disciplina militante…

Más allá de las diferencias “culturales”, son muchos los parecidos entre quienes pretenden transformar el mundo y, sin embargo, son más poderosos los prejuicios mutuos y los estereotipos –resultado del desconocimiento y la ignorancia- que los separan.

Es la eterna historia de las fuerzas de cambio, de aquellos sectores y personas que dicen trabajar por la transformación social, de la izquierda si se quiere, que sigue dividida y disputándose identidades y principios, creciendo a base de fragmentarse. Mientras, el mundo gira.

Los actores sociales –todos ellos- se encuentran en plena reconstrucción. No hay otra. Reinventarse o perecer en el tumulto.

Las grandes empresas –las grandes fortunas- hace tiempo que vienen reinventándose, sin respetar reglas ni fronteras.

Ya dominan el mundo, y en un giro mortal sin red, han cumplido el viejo sueño libertario: “ni dios, ni patria, ni rey”. Solo obedecen al afán de lucro y acumulación. Véase el caso Halliburton, o –mirando más cerca- el caso Delphi.

Los gobiernos locales –y hasta nacionales- son cada vez más insignificantes, pintan menos. Las decisiones verdaderamente importantes se toman en las grandes corporaciones o en las instancias supra-gubernamentales (G-7, BM, FMI, OMC, UE…).

Las viejas administraciones públicas son estructuras desbordadas, superadas, obsoletas, ineficaces y costosas, contaminadas por la corrupción.

El escepticismo de la gente sobre sus políticos (“que se vayan todos”, gritaban en la Argentina) crece y crece, junto a la desafección por la democracia formal.

En la playa de Santa María del Mar, en Cádiz, alguien ha reproducido la consigna zapatista: “Nuestros sueños no caben en sus urnas”, toda una declaración de divorcio.

En esta desilusión tienen una clara responsabilidad los poderes públicos. A los políticos les sobra ambición electoral, ambición de poder, y les ha faltado liderazgo social.

No han sabido (¿no han querido?) formular proyectos de futuro capaces de ilusionar a las comunidades sociales. Estaban más pendientes de sus ombligos. Han matado las penúltimas ilusiones.

¿Y qué pasa con los Movimiento Sociales?

También aquí se pinchan globos.

Durante los últimos años hemos vivido, junto a la crisis de la participación social y la democracia, la eclosión del voluntariado y las ONG.

El voluntariado ha tenido más de operación mediática –pilotada por los poderes públicos- que de realidad tangible. Es más cierto que muchas organizaciones sociales, para poder sobrevivir, han tenido que “profesionalizarse” y contratar a los técnicos y gestores necesarios para poder desenvolverse en esta realidad más y más compleja.

Así han nacido y se han extendido las ONG.

Muchas asociaciones y organizaciones solidarias se gestionan hoy mejor que hace unos años, con niveles de calidad competitivos con las empresas privadas (que se han introducido –también – en el “mercado de lo social”).

Han ganado en eficacia y eficiencia, pero tienen serios riesgos de perder en participación. Su discurso cada día es menos crítico –más “políticamente correcto”- sus “bases sociales” son más etéreas y sus modos de gestión más fríos y verticales.

Muchas han dejado de ser un medio –para transformar la realidad- convirtiéndose en un fin –mantener su supervivencia, crecer=desarrollarse-.

En algunos momentos del pasado reciente hemos estado a punto de sucumbir al espejismo del “mercado de la solidaridad”.

Parecía que era compatible una síntesis –conceptual y metodológica- entre solidaridad y mercado, “capitalismo con corazón” se ha dicho. Aunque el riesgo es acabar consolidando la “industria de la miseria”, convirtiendo en negocio, en política y en espectáculo, el “Tercer Sector”, integrado ya en la “normalidad social”.

La participación y la democracia, son valores fundamentales en la transformación social que necesitamos, y son condición necesaria –de dimensión ética- en la actuación y organización de las organizaciones solidarias. Sin ellas, sobran.

Están en crisis los viejos modelos organizativos.  Los movimientos y las organizaciones sociales están en plena reconstrucción, patas arriba.

Pero que nadie se engañe, las Nuevas Organizaciones Solidarias serán. Ya están gestándose y naciendo en medio del caos.

Es imposible atrapar la iniciativa social, la disidencia. Por mucho que se empeñen el poder y el mercado, las personas siguen moviéndose, organizándose.  Cada día se tejen, más fuertes, las redes invisibles, que recorren todo el planeta.

Hoy sabemos, con mayor claridad que nunca, que el cambio social pasa necesariamente por el cambio de las organizaciones solidarias, y éste no tiene otro camino que el cambio personal.

Si no cambiamos las personas y nuestras formas de relacionarnos y organizarnos, ese Otro Mundo no será posible.

Sabemos que no hay dos búsquedas, que son solo una: la de la felicidad interior y la de la transformación social.

24. EL ESTADO DEL ARTE

Vi garabateado en la esquina de una pared garabagabado en una paraperaped garesquibanitado diagascado en la pared que vi garabateado en la pareced no me acuerdo así que no debe ser tan importante PERCIBIR EN SUS PROPIAS MANOS LAS SENSACIONES DE MIGUEL ANGEL Y MOORE Y RODIN Y ROUAULT ESTA AHORA A SU ALCANCE CON EL EQUIPO POLIFORMADO nos debe permitir que analicemos su metabolismo y le preparemos una mezcla para usted y solo para usted Totalmente Garantizada que le hará viajar más alto más lejos más tiempo al cruzar el caleidoscopio con el ordenador hemos creado en Choquescopio que transforma su triste entorno diario en un maravilloso misterio AQUEL QUE TENGA OIDOS PARA OIR OIGA TODO LO QUE HAY EN LOS SONIDOS ALEATORIOS DE UN GENERADOR DE RUIDO BLANCO © la arquitectura del mañana será cuestión de condensación e introversión del volumen espacial CONCIERTO DE VIOLIN DE BEETHOVEN SOLISTA ERICH MUNNK-GREEN al redecorar no se olvide de consultarnos para conocer las obras de arte creadas por ordenador de que disponemos para complementar su esquema de colores sensaciones gustativas raras y exóticas en la comida más cirriente si usted la adereza con un poco de “Sal-pi-ano” antes de cocinar EL ULTIMO ÉXITO DEL TAMAÑO DE UN CHOQUE PLANETARIO DE LOS M 31 ESTA EN EL CARRETE EG92745 si no lo ha leído no ha celebrado el XXI: ¡da un significado totalmente diferente al término “novela”!  JAMAS NETSUKE FUE COMO AHORA LAS TEXTURAS LAS FORMAS SWON INFINITAMENTE ABSORBENTES AUNQUE NO CREA HABITO (TOTALMENTE GARANTIZADO) uno de los grandes artistas creativos de nuestra generación es el responsable de las ropas “Góndola” de alta fabricación EL MACBETH DE LA BASE LUNAR CERO POR WILLIAM SHAKESPEARE Y HANK MARICOPIA acontelibre esta noche pirotecnia y amplias posibilidades de expresión propia traiga sus propios odios, ¿quieres decir que aún no has comprado una de las cajitas del tiempo de Ed Ferlingham?, convierta su hogar en un marco de su individualidad NOSOTRAS LAS MARIONETAS UN NUEVO BALLET DE SHAUN una de las empresas más fascinantes de este siglo es estudiar el potencial estocástico del inglés “verbal es la caricia que siempre parece estar allí y nunca consigue llegar” EL ARTE GRANDE ES EL MENOS CONSIDERADO, ¿CUÁNDO EXPERIMENTO USTED EL EXTASIS EN LA CAMA POR ULTIMA VEZ? Ahora venga a la galería del Siglo XXII para llevar puesto su vestido más antiguo o para comprar nuestras únicas ropas de usar y tirar o para abuchear el cuadro “ducha de mierda” de Alan Zelgin por fin el perfume ha alcanzado la categoría de arte verdadero en los frascos de Perfusiglo XXI de Arpège ESTA NOCHE EN EL CANAL CINCUENTA CON LA PERFECCION DE LA SOLIDEZ HOLOGRÁFICA enigmas polícromos por los Tres en Latienden Latienden Latienden AME A SUS TENDENCIAS DESINTEGRADORES Y DEJE QUE LE AYUDEMOS A SACARLAS ADELANTE hay antigüedades que nunca jamás habrá visto porque las inventamos nosotros y hay montonoes y montones de ellas, ¿qué le parece un tapacubos balines o un equipo de alta fidelidad imitación “art nouveau”?, aprenda a bailar la resaca con ese genuino toque de hábito a la caída libre en nuestros estudios TEATRO EN EL ESCENARIO PRESENTA LO SNIF E LUENGOS DE WAGNER el autovitor para los intelectuales se acopla gratis a su receptor EXPERIMENTE LA “PESTE” DE QUATRUMANO E OFRECEN TODA CLASE DE INSTRUCCIONES no se aburra con la lista de canciones populares Barítono las compone al estilo que usted prefiera desde Bach a Beidebercke o a Bronstein o a cualquier CUANDO DECIMOS SENSACIONAL ES EN SERIO REAVIVE TODAS SUS PERCEPCIONES CON ALGO SUAVE Y NO ADICTO si está asqueado y aburrido llámenos por ejemplo 1000$ por invasión de apartamento por 3 personas con pintura y cubos de basura 1500$ por atraco a mano armada y robo de todos los bienes muebles con diálogo y daño max. A los inmuebles pedidos especiales hasta 3000$ por fin la gastronomía alcanza el rango de arte verdadero en manos de Noël Noël NUESTRAS LATAS SON DISEÑADAS ESPACILENTE POR ALGUNOS DE LOS GRANDES ARTISTAS CREATIVOS DE HOY usted también puede explotar su potencial artístico con uno de nuestros cursos especializados en USTED SERA LA UNICA PERSONA DE SU BLOQUE QUE LEA ESTOS RELATOS EN PERGAMINO TRABAJADO A MANO Y ESCRITO CON UNA MARAVILLOSA CALIGRAFIA por fin ese sentido tan poco tenido en cuentadel toque justo usted puede disfrutar los frutos de la creatividad de un gran artista compre “Sensarte”  © ¿YA HA PINTADO USTED “JESUCRISTO EN EMAUS”? tire esa vieja cámara al cubo de la basura y entre en la corriente holográfica EDICIÓN LIMITADA DE UN MILLON DE COPIAS NUMERADAS podemos reprogramas su vida para convertirla en un conjunto artísticamente coherente CUANDO ALGUIEN HABLA DE BOTICELLI ACASO PIENSA USTED QUE ES UN QUESO PUES BIEN HOY DIA LO ES Y LOS GASTRÓNOMOS ALABAN LO QUE HEMOS CONSEGUIDO la Escuela de Televisión Libre presenta un viaje a ciegas nocturno a cualquier cosa que constituya el tema de un acontelibre mañana el Museo de la Semana Pasada cambia todos los días EL ARTE DE LA PELÍCULA PORNOGRÁFICA CONFERENCIA CON PROYECCIONES NO CENSURADAS DE PELÍCULAS REALES por fin se aprovecha el potencial de la televisión en manos de un gran artista creativo qué tal sueñas últimamente y no te lo pregunta tu loquero sino la gente que ha adoptado el inductor del sueño el siguiente paso lógicopor fin la moda asume su categoría de derecho entre las artes creativas en manos de UN VERDADERO ARTISTA CREATIVO EN EL CAMPO DE LA CIRUGÍA ESTETICA ES EL DR. no desperdicie la oportunidad de convertir a su familia en un trabajo de ARTE DEL ÉXITO LLAME Y PREGUNTE admirará en vez de odiar lo que el mundo le ofrece cuando sea VOLUNTARIO SE BUSCA PARA ACONTELIBRE EMPORRADO CON INTERFERENCIA SENSORIAL DE 24 HORAS conchas piedras antigüedades decorativas NOVELAS VIVAS VENGA E INTERACTIVE CON EL AUTOR DE desmoronarse es otro aspecto del conjunto no del arte no de la vida sino de la experiencia adapta tus mascotas a tu personalidad animales modelados genéticamente según todas las descripciones POR FIN SE RECONOCE LA CATEGORÍA DE VERDADERO ARTE CREATIVO A LA reconfiguración de nuestra experiencia en una estructura simétrica TAMBIEN PUEDE SER UNA OBRA DE ARTE SU FIN PENSADO POR USTED MISMO DISPONEMOS DE TODAS LAS FORMAS DE EJECUCIÓN TRADICIONALES CON DETALLES HISTORICOS RIGUROSAMENTE EXACTOS EJEMPLO EXPLOSION AHOGAMIENTO PRECIPITACIÓN DESDE CUALQUIER ALTURA TODA CLASE DE ARMAS DISPARADAS POR USTED MISMO O POR OTRO PRECIOS RAZONABLES TERMINACIÓN S.A. LA COMPAÑÍA QUE CONVIERTE E ARTE SU FIN PARA USTED (no legal en los siguientes Estados…).

John Brunner [11]   

25. COMO ACABAR DE UNA VEZ POR TODAS CON LA CULTURA

La cultura siempre ha sido memoria e innovación, pasado y futuro, adaptación, mirada hacia delante, imaginación, búsqueda, creatividad…

Pero hoy, al igual que en muchos otros ámbitos de la vida, también en este punto se difuminan las fronteras y los perfiles.

Resulta muy difícil –como en la novela de John Brunner- diferenciar entre la cultura, el mercado, la política, el espectáculo… todo se mezcla en un torbellino vertiginoso que no para de cambiar, como en un caleidoscopio (o un “choquescopio”, si se cruza con un ordenador).

Si paramos un momento y miramos atrás, tomando como ejemplo el impacto del teléfono móvil, en los 15 últimos años, tal vez tomemos conciencia de los cambios que ha introducido en nuestras vidas, en nuestras formas de comunicación y relación, en nuestra forma de ver el mundo, en nuestra cultura. Toda una revolución. Y no ha hecho más que empezar.

¿Cuál es el papel de quienes trabajan hoy en la cultura?

En el territorio local, próximo, y en los despachos oficiales, “la cultura” es, sobre todo, cuestión de política y espectáculo.

Las grandes “instituciones culturales” son parte del aparato político-institucional y se dedican, como marca su naturaleza, a perpetuarse a sí mismas, en una continua endogamia que hace que la mirada –y el esfuerzo- se vuelva hacia los entresijos del sistema –y a la manera de sobrevivir y medrar en él- ignorando la realidad, lo que pasa afuera, la vida misma.

La “oferta cultural” se contempla como complemento de la oferta turística. El patrimonio es parte de la escenografía del gran parque temático en que aspira a convertirse cualquier población que se precie. Para salir en la tele y ocupar un lugar en el mundo. 

En uno de los muchos viajes que me toca hacer, conocí hace no mucho a una extensa familia, tres generaciones, que dedica sus fines de semana a recorrer todas las fiestas de su región vestida como personajes de la Edad Media y representando algunas actividades propias de aquella época. En todas partes son acogidos, alojados y alimentados, comparten su ocio en familia y reciben una remuneración que complementa sus ingresos. Todo un ejemplo de “emprendimiento cultural”. Un modelo a seguir.

Las grandes (y menos grandes) ciudades compiten por levantar edificios singulares, que cambien la silueta urbana y sirvan como museos o grandes auditorios, grandes “complejos culturales”, capaces de atraer a los visitantes y turistas.

Continúa el eterno dilema: que queremos construir ¿una cultura de espectadores o una cultura de actores?

Quienes observan las tendencias y la innovación en el mercado nos dicen que llega la “economía de la experiencia”, que los consumidores –ahítos de consumir objetos- buscamos experiencias, no queremos productos ni servicios fríos, asépticos, impersonales, queremos que nos hagan sentir, queremos emociones, aunque sean virtuales.

Parece que este sería un buen momento para recuperar el valor de la experiencia, del hacer, del crear… una buena ocasión para empezar a dejar de ser meros consumidores culturales y convertirnos en protagonistas de nuestra película, personal y colectiva.   

La construcción de las nuevas culturas se desarrolla al margen de los “canales oficiales”, que suelen enterarse mal y tarde de por dónde van los tiros, aunque no renuncien a fagocitar todo lo que se menee, institucionalizándolo, convirtiéndolo –una vez más- en objeto de la política y el espectáculo (o del “espectáculo de la política”).

La construcción de las nuevas culturas, en este mundo global y fragmentario, se produce en otros espacios, “periféricos”, y es –por el momento- un proceso abierto y en plena proyección.

El mestizaje cultural continua imparable, arrastrado por la inmigración, por la revolución de las comunicaciones, por la mezcla y la fusión de las músicas y culturas populares.

El fenómeno de la blogmanía, la web 2.0, la explosión de las comunidades y redes sociales, alrededor de los intereses más diversos, el éxito de los espacios de intercambio de imágenes, músicas, opiniones, experiencias, emociones… constituye una de las sorpresas del momento.

¿Qué está pasando? ¿La gente toma la Red para expresarse, para crear sus propios significados, más allá de los que les impone el mercado, el poder, las instituciones?

Es todavía muy pronto, hay muchas incógnitas sobre la mesa, para saber en qué quedará todo este fenómeno. Tendremos que dejar pasar algunos años más.

¿Qué hará el poder, el mercado, las instituciones, si cuaja –y se universaliza, alcanzando a los más pobres- esta apropiación colectiva, masiva, democrática de la comunicación y el intercambio de ideas y conocimientos?

¿Qué efectos sinérgicos se producirán como consecuencia de esta explosión de la comunicación y del proceso de mestizaje, de “fusión”, en que se encuentran –como no podía ser de otra forma- todas las culturas?  

¿Dónde está la Cultura Oficial para ayudarnos a entender lo que nos está ocurriendo?

26. EL MONJE SENSIBLE

 Un discípulo absorbe las enseñanzas de su viejo maestro y desarrolla, de manera excepcional, su sensibilidad.

Como deja de acudir al templo donde él y sus camaradas suelen meditar cada día guiados por un sabio anciano, éste va a su casa y lo encuentra, sufriente, en cama.

– Muchacho, se te ve profundamente deprimido… ¿Qué te sucede?

– Ay, gran maestro… mi sensibilidad está tan aguzada que se ha unido al planeta. Siento en mi carne todos los dramas: gente que muere de hambre, guerras, asesinatos, polución, drogas, niños explotados… no puedo más. Cada suceso negativo, aunque sea en el último rincón del mundo, se me clava como una aguja en la carne…

– ¡Necio, has desarrollado la sensibilidad solo para captar lo negativo! Crees que ser santo es solo sufrir por el dolor de los otros, pero en este momento en el mundo están ocurriendo también multitud de cosas maravillosas… Tu cuerpo debería sentirlas como energéticas caricias… Nuestro planeta sigue girando alrededor del sol, una mitad en la noche y la otra en el día.

Alejandro Jodorowsky [12]

27. LA IDEOLOGÍA DE LA DERROTA

Cuando hacemos análisis de la realidad actual, en los talleres y encuentros con dinamizadores sociales, el resultado suele ser pesimista.

La cantidad y complejidad de los problemas es tan grande que nos abruma y deprime.

¿Cómo hacer frente a tanto desatino?

En medio de la atonía, de la pasividad social, del mirar para otro lado, cunde la ideología de la derrota. No hay nada que hacer. Carpe diem. A vivir que son dos días.

El sentimiento de impotencia se refleja en nuestra frustración y en la dificultad para encontrar –en medio del caos y de las sombras- las luces que señalan ese Otro Mundo Posible, que está ya en éste.

Yin y Yang: en la rueda del cambio permanente, no existe nada sin su contrario.

Como el monje del cuento, solo somos capaces de captar lo negativo.

La realidad no se transforma mágicamente, como se cambia de escenario en el teatro, con un golpe de telón.

La realidad se está transformando en cada instante, sin cesar.

No depende de nosotros, aunque lo que hacemos o dejamos de hacer SIEMPRE influye en la dirección de esos cambios.

Existen miles y miles de ejemplos en la historia, se le ha llamado de distintas formas: el “efecto mariposa”, “la fuerza de los pocos”, etc. Pero su poder y su fuerza es evidente.

Desde que tenemos memoria como especie, la acción de unos pocos hombres y mujeres, organizándose con lo que sabían y tenían en cada momento, han transformado el mundo, lo han ido haciendo un lugar más habitable.

Todo lo que somos hoy –lo bueno y malo- es el resultado de esa larga historia.

Hoy estamos mejor preparados, contamos con más y mejores medios que nunca para transformar la realidad, construir un mundo mejor, ser felices.

La revolución de las comunicaciones ha de ser –lo es ya- una herramienta eficaz en la construcción de esa ciudadanía global que se vislumbra.

El mestizaje -también en los valores culturales, en las señas de identidad, en las culturas organizativas- es otro aliado en este proceso, que enriquece y multiplica nuestra inteligencia colectiva.

Cada vez son más quienes creen que la diversidad, la suma de lo diverso y lo pequeño, es la clave de la película y apuestan por la comunicación, el intercambio, el trabajo en red.

Ya hemos hablado de las “redes invisibles”, existen por todas partes, recorren todo el planeta, vinculan a las personas más diversas, en todos los ámbitos de la vida social y comunitaria, al margen de las instituciones formales, movidas por los afectos, las emociones, los sueños compartidos, la solidaridad…

Consiguen muchas cosas. Cosas muy importantes. Intercambian sus experiencias, aprenden juntas, generan opinión social, movilizan la voluntad de las instituciones… cambian la realidad concreta.

Hemos de volver a mirar la realidad, otra vez más. Aprender a descubrir las señales y las fuerzas positivas, esa multitud de pequeñas cosas que, sumadas, son capaces de producir grandes cambios.

Están ocultas, tapadas por tanta mierda, pero están.

Y no podemos tener prisa. Lo importante es sembrar, decía el poeta.

“Hay que dejar el pesimismo para tiempos mejores”

Pintada callejera, recogida por Eduardo Galeano


(Este artículo fue publicado en el número 8, de la Revista Periférica, de la Universidad de Cádiz, en 2007)

[1] Lin-tsi. Maestro zen del siglo IX. Tomado de “Los Maestros Zen”. Jaques Brosse. La Aventura Interior nº4. Jose J. De Olañeta (Ed.) Palma de Mallorca 1999.

[2]  Crónicas del Futuro Imperfecto. PERIFERICA 1. Universidad de Cádiz 2000

[3] Piezas para un rompecabezas: Participación y procesos socioculturales en la sociedad industrial avanzada del fin del milenio (Agítese antes de usarlo) Fernando de la Riva. En: Procesos Socioculturales y Participación. Editorial Popular. Madrid 1999. Textos del mítico “Simposio de Palma”, que tendrá un lugar en la historia de la ASC en nuestro país.

[4] Ivan Illich. La Convivencialidad. Barral Editores SA. Barcelona. 1974.

[5] Ramón Fernández Durán. La Explosión del Desorden. Editorial Fundamentos. Madrid 1993

[6] Alan Watts. El Camino del Zen. RBA. Barcelona 2006

[7] Si, no nos hemos equivocado, la democracia, la libertad y la seguridad son utilizadas hoy para justificar la represión, las guerras o los paraísos de la tortura, como Guantánamo.

[8] Miguel Brieva. Enciclopedia Universal Crismón. Bienvenido al Mundo. Reservoir Books. Random House Mondadori. SA. Barcelona. 2007.

[9] Alan Watts. El Camino del Zen. RBA. Barcelona 2006

[10] Eduardo Galeano. Patas Arriba. La escuela del mundo al revés. Siglo XXI. 1998.

[11] John Brunner. “Todos sobre Zanzíbar”.  Acervo. Barcelona. 1979. El autor de esta excelente novela de ciencia ficción, publicada en 1968, sitúa la acción en el futuro, en el año 2010. A punto de llegar a esa fecha, su visión resulta un curioso contrapunto de la realidad actual.  

[12] Alejandro Jodorowsky. Cabaret Místico. Ediciones Siruela. Madrid 2006.

Acerca de Fernando de la Riva

Nací en Madrid en la segunda mitad (por los pelos!) del siglo XX. Estudié Historia Moderna y Contemporánea, aunque toda mi vida profesional la dediqué -ahora estoy jubilado- a la Animación Social y la Consultoría de Organizaciones (sin abandonar nunca el activismo social). Llevo 25 años viviendo en Cádiz.
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